sábado, 25 de julio de 2009

The Notebook.-

sábado, 25 de julio de 2009

"Summer romances begin for all kinds of reasons, but when all is said and done, they have one thing in common. They're shooting stars, a spectacular moment of light in the heavens, fleeting glimpse of eternity, and in a flash they're gone.

I am nothing special; just a common man with common thoughts, and I've led a common life. There are no monuments dedicated to me and my name will soon be forgotten. But in one respect I have succeeded as gloriously as anyone who's ever lived: I've loved another with all my heart and soul; and to me, this has always been enough.

The best love is the kind that awakens the soul and makes us reach for more, that plants a fire in our hearts and brings peace to our minds, and that's what you've given me. That's what I hope to give to you forever."

martes, 14 de julio de 2009

Breath...

martes, 14 de julio de 2009

Hay veces en que crees no poder seguir adelante. Esas veces que sientes que has dado tanto, sin embargo, la recompenza parece mínima. La verdad, no sé que pensará el común de la gente... no sé si yo pienso lo mismo. Lo que si sé es que hoy terminé una etapa; o más bien, la mitad de una. No es la guerra, gané una batalla. Y la gratitud que siento, el orgullo por mi misma son tan satisfactorios que desde ya, mis energías se están recuperando para inciar la segunda "patita".

No fue fácil. Pero tampoco imposible. Los sacrificios fueron justos. Pudo haber sido peor. A mi parecer, fue mucho mejor de lo que esperé... mucho mucho mejor.

Pero estas vacaciones serán un tanto distintas. No es que con ellas venga un relajo desmesurado, para nada. Nadie esperaba lo que pasó. Nadie hubiese querido que pasara, mas no nos queda otra cosa que apoyarnos entre todos, y darle fuerzas... es lo que ella necesita, mucha fuerza. Ha sido un pilar fundamental en la vida de todos, es nuestro turno.

Quizás (sólo quizás) la vida derepente nos da "sorpresas" (falta de un nombre más adecuado) para que valoremos lo que tenemos. Lamentablemente, a veces es la única forma en la que parece que entendemos. Valoraríamos (aún) más nuestra mano, si estamos a punto de perderla. Estimaríamos mucho más nuestras piernas si un día ya no podemos caminar. Anhelaríamos tener un segundo más con aquella persona, que ya no está en nuestras vidas... espero que no sea este el caso, espero tenerla para mucho tiempo más.

Desde la distancia sólo me resta enviarle todas mis energías.
La quiero .

lunes, 29 de junio de 2009

Fuerzas

lunes, 29 de junio de 2009

Y es cuando sientes que ya no das más, cuando tus ánimos flaquean, cuando piensas en retirarte de la carrera cuando haces un esfuerzo aún mayor y contemplas el camino ya transcurrido. En esta instancia, vuelves a recargar tus energías porque sabes que (de todas maneras) queda mucho menos en el trayecto comenzado, mucho menos para alcanzar la meta. Aun cuando hemos avanzado 3 pasos de lo que parece una eterna caminata, aun cuando no veamos la meta... sigue quedando menos!
El camino es largo, lo sé. Pero es satisfactorio sentir que después de cada paso, hay un gran progreso. Es inexplicable lo que se siente luego de cada caida, aprender de tus mismos errores y no volverlos a cometer. Y pienso seguir cayendome... no me canso de volver a ponerme de pie, al final es lo que nos hace fuertes.. être fort pour être utile, ya lo comprendí.

viernes, 26 de junio de 2009

Paris

viernes, 26 de junio de 2009

Por Victoria Ramos Brant.


"Y allí estaba Julieta, sentada en aquél balcón otra vez. La brisa nocturna corría suave entre los árboles, y llegaba hasta ella, agitando su suave cabello y trayéndole las noticias más tristes y desoladas de todas. Suspiraba cada tanto, con los ojos quebradizos, retorciendo sus manos con desesperación, ahogando poco a poco la paz en el dolor. Un millar de cosas cruzaban su cabeza por aquellos momentos, pensamientos iban y venían, sentimientos llegaban y atravesaban el espacio libre de la mente de la joven enamorada. Y un rostro casi familiar se repetía de vez en vez, ahuyentando las esperanzas y acercando la desgracia. ¿Por qué no llegaba? ¿Por qué no venía? ¿Dónde estaba, oh luna, el joven Romeo? ¿Qué esperaba para rescatarla de este infierno? Julieta lloraba, ya casi no lo aguantaba. Miraba la luna, añorante, expectante a cada susurro, a cada detalle que oyera alrededor. Quizás una pisada, quizás el roce de una capa, quizás la voz de Romeo diciendo que la amaba…

Y Julieta abría los ojos, comprobando que nada de esto había sucedido aún, que ella continuaba ahí de pie, mirando la luna, deseando estar con él, siempre con él, sólo con él. Y él, ¿estaría pensando en ella ahora? Y él, ¿sentiría su presencia como ella le sentía ahora? ¿Dónde quedaban las promesas que él había hecho, ya tanto tiempo atrás, de regresar a buscarla y llevarla directo a la felicidad? ¿Las había olvidado ya? Seguro que él había encontrado a alguna mejor, una que no diera tantos problemas, una que no lo llevara a la muerte.

¡Ah, como detestaba a Romeo! Maldito, maldito, maldito Romeo, aquel que la había ilusionado, el hombre más perfecto a sus ojos, quién la había conquistado dulcemente, y ahora la había dejado sola, de pie aquí, al borde del balcón que tantos momentos había contemplado entre ambos, al pie del balcón que le había visto venir otras tantas.Y, entre su inocente llanto, Julieta tomó una decisión, quizás la más triste y desolada de todas las que tomaría jamás. Impulsada por la rabia y la angustia, Julieta llamó a gritos a su nodriza, mientras se secaba con rapidez las lágrimas que surcaban sus tiernas mejillas. Cuando llegó la mujer, asustada y envuelta en una bata, hecha un bólido por temor a algún daño a su Julieta, desconcertada quedó ante el semblante de ésta, de pálida seriedad. Julieta evadió todas las trémulas preguntas de su querida nodriza, y sólo pronunció el nombre que había decidido rato atrás. Al escucharlo, la mujer quedó helada, sin poder creer lo que a sus oídos llegaba. Por más que intentó persuadir a la enamorada, ésta nada más le concedió, y con tímida sonrisa la observó. Luego, se giró otra vez hacia su balcón, contempló la luna durante un tiempo más, para entonces volver a su habitación.

Si alguien creía conocer a Julieta, aquella semana seguramente se llevó una sorpresa. La chica sonreía como nunca, era una nueva princesa. Paseaba dichosa de la mano con su nuevo prometido, jugueteando con su pelo y coqueteando con finura. Aunque desconcertando al comienzo, el cambio de ella a todos agradó, y prefirieron quedarse con aquella nueva imagen, la de la Julieta radiante, antes que la antigua, apagada y tímida.Y no es que ella no fuese feliz; al contrario, Julieta sí era feliz. El hombre que a su lado tenía la hacía sentir como la única en su vida, le daba cada cosa que ella requería, y con su amor la mimaba. Ella era feliz, ella estaba contenta, ella sentí alegría, alegría que, quizás, con Romeo nunca había alcanzado. Julieta vivía tranquilamente, en dichosa paz, con aquel hombre que, al último momento, había escogido, habiendo desaparecido Romeo por su propia decisión, habiendo sido desterrado no sólo de su tierra, sino que también de su corazón.Y así, Julieta se quedó con Paris."
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viernes, 12 de junio de 2009

Si...

viernes, 12 de junio de 2009

Si pudieras ver las luces del desierto, si pudieras ver los ojos del dolor. Si pesaran más las ganas que tu tiempo, si pudieras ver lo lento de un adios. Si pudieras darme, sal, un poquito de calor, si pudieras entender que hoy me muero por saber si te acuerdas de aquel primer beso, de las noches que pasó latiendo este corazón...
 
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