viernes, 4 de marzo de 2011

El arte de perder...

viernes, 4 de marzo de 2011

El arte de perder no es muy difícil;
tantas cosas contienen el germen
de la pérdida, pero perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder
las llaves de las puertas, las horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.
Después intenta perder lejana, rápidamente:
lugares, y nombres, y la escala siguiente
de tu viaje. Nada de eso será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron
la última o penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.
Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre
Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.

Elizabeth Boshop.

sábado, 19 de febrero de 2011

Cosas de la vida

sábado, 19 de febrero de 2011

'A veces querer no es poder cuando se llega tarde...'

Somos dueños y señores de nuestras decisiones, los arquitectos de nuestro futuro y los forjadores de nuestra vida... mas, en ocasiones hay que dejar que las cosas tomen su propio rumbo y no forzarlas a continuar de la manera que más nos convenga, o que menos mal nos parezca. Se sufre, en ocasiones harto, pero de la vida hay que aprender, de los buenos y malos momentos. He aprendido a ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío, y ¿sabes?... de pronto todo parece más sencillo.

jueves, 13 de enero de 2011

Uncommon

jueves, 13 de enero de 2011

Poco común... en realidad, casi nada tiene de común. Pero, ¿por qué debiera ser eso malo?, lo común es aburrido, es... común.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Atracción

jueves, 18 de noviembre de 2010

"Es distinto.. es... difícil".

En verdad lo siento así. La palabra que mejor lo describe no es "me gusta", porque va más allá de querer tenerte cerca, de querer verte, de que me guste saber de ti. Me atraes, cual magneto a su opuesto, con aquella fuerza que es difícil de explicar, y no sé si pude haberla experimentado antes... no recuerdo.
Estoy pendiente de si estás o no. Cuando la respuesta a esa pregunta es afirmativa, suelo observarte consecutivamente con una frecuencia que a otros marearía. Cuando es un no, el desgano y la desconcentración se convierten en mis mejores aliados. Y sumados a este sentir, debo agregar la sutileza con que lo hago para disimular a demás de la delicadeza con que recorro el lugar con la mirada para no levantar sospechas. Me siento de nuevo como si estuviera en quinto básico mas no me desagrada, al contrario, le da una cuota permanente de adrenalina a mi rutina.
Vuelvo al título de la entrada.
Así como se debe aplicar la fuerza para separar los polos de un imán, muchas veces siento que debo esforzarme para no mirarte, acercarme, mirarte, hablarte, mirarte... se ha vuelto, en ocasiones, casi inconsciente el tenerte en la retina los minutos que pasamos 'juntos' y estoy convencida que ya sabes de todo lo que escribo. ¿Ha de importarme? no sé hasta que punto... pero sintiéndome bien, es todo lo que me interesa.

jueves, 21 de octubre de 2010

Balanza *

jueves, 21 de octubre de 2010

"Pero se daba cuenta de una cosa importante: las decisiones eran solamente el comienzo de algo. Cuando alguien tomaba una decisión, estaba zambulléndose en una poderosa corriente, que llevaba a la persona hasta un lugar que jamás hubiera soñado en el momento de decidirse." (El Alquimista- Paulo Coelho)


En la vida no todo es ganar.
Cuando comienzas a caminar, y lo digo metafóricamente, también comienzas a elegir ciertos senderos que crees son lo que más te convienen, el que más te gusta o simplemente el que te propone menos retos y problemas. Y así es la vida, un constante decidir que quieres, que buscas, que pretendes, que te motiva, etc...
Cuando eres pequeño, todo es sencillo. Tu mamá hace esa 'pega'... tu simplemente obedeces, o la contradices tomando el camino contrario, pero en el fondo, la elección está hecha.
Hoy, tomas conciencia de que es la vida y haces un recuento de tus caminos, de tus decisiones. Y te das cuenta que ellas te permiten hacer ciertas cosas, pero no todas las que quisieras. O que te espera un futuro muy próspero, con un auto último modelo, con una casa de ensueños, con el mejor trabajo del mundo... pero te ves solo. Te levantarás temprano en la mañana para ir a la oficina. Pasarás todo el día con tus colegas. Aveces no habrá tiempo ni para almorzar algo decente. Llegarás tarde en la noche a tu casa, y te darás cuenta que no hiciste una sola llamada en todo el día a mamá, papá, hermanos, amigos...
Entonces, y vuelvo al comienzo de este escrito, estás a tiempo de elegir. De poner en la balanza que es lo que realmente quieres/esperas de tu vida. Calibrar los pro y los contra de cada camino, y así no arrepentirte cuando debas cosechar lo que sembraste.



Si hay algo a lo que le tengo miedo es al fracaso... pero le temo más a la soledad.
¿Tú?
 
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